Termitas subterráneas/
reticulitermes spp
Las termitas son insectos primitivos que comparten antepasados con el grupo más antiguo de los
escarabajos (grupo Blattodea). Junto con las hormigas y abejas, son los únicos grupos de insectos
que se caracterizan por su conducta de organización social.
El termiter puede llegar a estar formato por más de 1.000.000 de individuos y se alimentan de la
celulosa que su sistema digestivo es capaz de sintetizar mediante un protozoo flagelado alojado en su interior.
Su función a la naturaleza consiste en degradar la madera muerta de los árboles. Digamos que es el principal
"carroñero" de los bosques, por lo cual su función es imprescindible en la cadena de transformación de
residuos orgánicos de vegetales a humus. El problema surge cuando las termitas se introducen en las construcciones,
dónde vacían con eficacia el interior de las vigas, muebles, bastidores de puertas y ventanas..., dejando intacta
la superficie exterior. Esta conducta es debida a su condición lucífuga (huyen de la luz), y a la necesidad de crear
microclimas favorables en su entorno.
Acceden al interior de las construcciones desde el termiter subterráneo localizado en un radio de unos 60 metros. Aprovechan
cualquier grieta del material constructivo por acceder al objetivo y utilizan, si no consiguen abrirse camino, unas
galerías, adosadas a paredes o colgadas a techos, compuestas por un material consistente a base de tierra, excrementos y salivas.
Estas construcciones incluso son utilizadas para mantener las condiciones más óptimas de humedad que su cuerpo
necesita para evitar la deshidratación. También es una protección eficaz frente a sus enemigos naturales como
las hormigas; también para transportar la humedad originada desde un material (p.e. la condensación que produce
una cañería de conducción de agua) hasta la madera, con objeto de conseguir las condiciones más óptimas para iniciar
el ataque. Esta conducta, digamos que sofisticada, se explica por la organización social que caracteriza este orden de
insectos, dónde cada una de las castas que la forma, lleva a cabo funciones específicas:
De la unión de una pareja real surgirán los huevos que en su proceso de metamorfosis gradual, derivarán a una de las
castas de acuerdo con las necesidades de la colonia.
La casta de las obreras conforman el 80% de la colonia y son las únicas causantes de los daños a la madera. Responsables de
construir el termiter y los túneles de comunicación, de tener cuidado de los huevos y ninfas, nutrir y bruñir a la reina, y
de alimentar el resto de la colonia, que por sus propios medios , no es capaz de hacerlo. Este proceso se realiza mediante
la trofalaxia (alimentación boca a boca, ano a boca). Su estructura es simple, cuerpo blando y en general blanco, estéril
y de mandíbulas anchas y cortas.
La casta de los soldados se encargan de la defensa del termiter. Son las primeras en aparecer ante un peligro, intimidando
al enemigo con su cuerpo oscuro, y su cabeza desproporcionada provisto de unas fuertes y grandes mandíbulas. Los reproductores
suplementarios, encargados de la reproducción de la especie como consecuencia de la desaparición de la reina, o también por
el aislamiento accidental de una parte de la colonia (al menos 100 individuos), del termiter principal. Finalmente, los
mencionados macropteros alados, principio de nuevas colonias, que inician en levantar un breve y frenético vuelo en busca
de un nuevo lugar dónde emparejar y establecer el termiter.
En otoño, cuando desciende la temperatura, las termitas reducen la actividad y permanecen en el termiter dónde las condiciones
ambientales son más favorables y estables.